8. Magnate Noruego.
El interior de la camioneta se convirtió en una unidad de cuidados intensivos en cuestión de segundos. El cuerpo de Marina, que apenas unos momentos antes emanaba una fuerza feroz, ahora era un peso muerto y gélido en los brazos de Lars. Sus ojos se habían puesto en blanco antes de cerrarse por completo y su respiración era tan errática que Lars tuvo que acercar su oído a su boca para confirmar que seguía con vida.
—¡Marina! ¡Mírame, quédate conmigo! —le gritó Lars, pero ella no respondió. Su piel no solo estaba pálida, empezaba a mostrar manchas azuladas bajo las uñas y en los labios.
El médico de Lars, que esperaba en el vehículo, intervino de inmediato con el rostro desencajado.
—Lars, esto es un shock térmico severo. Su temperatura central ha caído por debajo de los límites de seguridad. El esfuerzo que hizo para mantenerse consciente durante la sesión agotó sus últimas reservas de energía. Su condición es crítica, mucho peor que la primera vez porque sus pulmones están empezando