15. Magnate Noruego.
El viaje hacia las Svalbard no era una simple sesión de fotos; era la prueba de fuego para la nueva Marina. Sin embargo, mientras el equipo terminaba de cargar el equipo en la avioneta de hélice que los llevaría al asentamiento más remoto, el ambiente entre ella y Lars estaba cargado de una preocupación muy grande.
Lars revisaba por décima vez el transpondedor de emergencia y el teléfono satelital de Marina. Sus movimientos eran bruscos, y su mirada escudriñaba el cielo plomizo con una desconfianza que Marina conocía bien.
—Lars, mírame —dijo ella, tomando sus manos grandes para detener su frenética inspección.
Él levantó la vista. Sus ojos azules estaban oscuros, nublados por un mal presentimiento que no lograba sacarse del pecho.
—No me gusta este clima, Marina. Los vientos en el archipiélago están cambiando demasiado rápido. Algo no se siente bien. Déjame ir contigo, puedo cancelar mis reuniones, puedo estar allí en dos horas...
Marina le dedicó una sonrisa llena de paz, aunque fir