7. Magnate Noruego.
El beso dejó a Marina sin aliento, pero con una claridad que no había sentido en mucho tiempo. El frío del exterior ya no parecía tan aterrador porque el fuego que Lars había encendido en ella era más fuerte. Él la tomó de la mano y, sin decir una palabra, la guio de regreso al calor de la chimenea.
Ella había sido besada antes, pero nunca fue de esta manera. Fue un beso lleno de hambre, pero también, había un sentimiento que no lograba saber cual era.
Esa noche, el mundo de los Morales, las de