14. Magnate Noruego.
Lars puso una mano firme sobre el hombro de Marina mientras salían del edificio de Lucía. Sus ojos azules, usualmente tranquilos como un lago congelado, brillaban con una determinación gélida.
—No nos vamos todavía, Marina —dijo con voz profunda—. Nos quedaremos un día más. Quiero que Madrid vea quién eres ahora, y quiero asegurarme de que el suelo desaparezca bajo los pies de Jean-Pierre y Lucía antes de que crucemos la frontera.
Se alojaron en la suite real del Four Seasons, el hotel más lujo