Si alguien me hubiera dicho hace años que el hombre que cerraba acuerdos millonarios con un apretón de manos iba a terminar escondido detrás de una camara espiando a una mujer embarazada… me habría reído en su cara.
Y sin embargo, ahí estaba yo.
Escondiéndome de mi propia novia.
de espia en su propia casa.
Porque estaba… cuidándola.
O eso intento recordarme cuando realmente lo que estoy haciendo es temer por mi vida si se entera de lo que planeé.
—Esto es una pésima idea —murmura mi monólogo i