Han pasado cuatro semanas, desde que Alice ingreso Nunca me había sentido tan dividido entre el miedo y la esperanza como esta mañana. La fecha marcada en el calendario llegó como una sentencia y como un milagro a la vez. Martes. Semana treinta y seis. El día en que por fin veríamos a nuestra hija... y también el día en que el destino pediría su precio.
Me desperté antes del amanecer, aunque realmente no dormí. Pasé la noche observando el suave ascenso y descenso del pecho de Alice, como si te