Nunca imaginé que pudiera existir un amor tan fuerte que venciera al miedo. Pero allí estaba ella, tan pequeña bajo esas sábanas blancas, tan frágil que parecía un suspiro… y al mismo tiempo, la criatura más poderosa que había tocado mi vida. Mi esposa. La madre de nuestros hijos. Mi razón.
Han pasado 35 semanas. Casi un milagro. Cada día en este hospital ha sido una montaña rusa de números, análisis, transfusiones, monitores y oraciones silenciosas. Y aun así, Alice resiste. No solo respira… l