Entre la incertidumbre y el amor
Isabella permaneció unos segundos con la mirada fija en la puerta cerrada, como si pudiera ver a través de ella el rostro de Valeria alejándose. Su respiración era agitada, su pecho subía y bajaba con rapidez, y aunque su rostro intentaba mantener la serenidad, sus ojos la delataban.
Sintió de pronto una calidez envolvente, el abrazo de su nana, quien la rodeó con firmeza, sosteniéndola con ternura y protección. Isabella no lo resistió. Se dejó caer en esos braz