Un salto hacia lo desconocido.
Percibiendo cómo la marca en su vientre le calentaba hasta el punto de hacerla sentir sofocada, Marlén se levantó lentamente del banco en el que estaba sentada, con el bebé en brazos, y caminó alrededor del jardín, observando todo con detenimiento. Luego, se acercó a una fuente de agua eléctrica y, sin pensarlo dos veces, metió las manos en el agua.
Alana, sorprendida, se levantó rápidamente y corrió hacia ella.
—Marlén, ¿qué estás haciendo? —le preguntó preocupada.
Pero sin responderle, Marlé