Choque de voluntades.
Como si un balde de agua helada fuera vertido en la cabeza de Marlén, ella miró a Sabrina con los labios apretados.
—Esto fue algo que se me olvidó decirte. Estas personas escuchan tanto que pueden oír nuestras respiraciones.
Sabrina quedó estática.
—¡Oh, santo misericordioso! ¡Qué vergüenza! — exclamó Sabrina, cubriéndose el rostro con ambas manos.
Pero Marlén se olvidó de la conversación de inmediato al recordar que había pasado prácticamente toda la mañana enfadada y buscando a Elijah. Se le