Madre intrusa, hijo evasivo.
La noche se había apoderado de la manada; la luna llena estaba en su apogeo, iluminando el cielo con su luz plateada. En su despacho, Elijah se encontraba absorto en su trabajo. De vez en cuando, golpeaba con frustración la superficie de su escritorio, recordando el doloroso rechazo de Marlén. A pesar de su orgullo, no podía evitar sentirse herido por la forma en que ella había jugado con su apetito sexual.
Aún le dolían los genitales, ya que su erección persistía y no parecía tener planes de d