Celos ardientes.
—¿Conoces el camino de vuelta? — le preguntó él con suspicacia, viéndola con los ojos entrecerrados.
—Sí, ja, ja —. Ella soltó una risa seca, fingiendo que estaba segura, pero la verdad era, que no tenía idea de cómo volver al palacio. — Como no lo voy a conocer, me has hecho aprenderme todo en tu manada, eres mi torturador.
Ella odiaba estar junto a él, pero no quedaba de otra, la tenía atrapada como a una pequeña presa que iba rumbo al asador.
—¿Una cueva?— jadeó Marlén cuando Elijah la bajó