Mundo ficciónIniciar sesiónMi compañero destinado y alfa, quería cumplir el capricho de Vivian, su amante, prometiéndole ser Luna por un tiempo. Así que fingió haber perdido nuestro vínculo y ni siquiera admitía que yo era su Luna. Al pasar frente a su despacho, escuché la voz empalagosa de Vivian. —Cariño, si ya estoy actuando como Luna, ¿puedes marcarme cada noche también? Pero... ¿Sofía no sospechará? Después de todo, ustedes llevan cinco años como pareja. —¿Y qué va a hacer? No puede dejar la manada, y mucho menos puede dejarme a mí —se burló Elías—. ¿Sofía? Es una idiota; le dije que perdí el vínculo y realmente cree que ya no lo tenemos. Aun si descubre la verdad, simplemente entregaría el título de Luna en silencio y volvería a ser una sanadora. La única Luna en mi corazón eres tú, amor. Me detuve en seco, pero no lo enfrenté. Un dolor punzante cruzó mi pecho mientras nuestro lazo de pareja se debilitaba. Me di la vuelta y me marché. Que creyeran que su pequeño plan era perfecto. Muy pronto descubrirían la gran sorpresa que esta «idiota» les había preparado.
Leer más—No. —Mi respuesta fue simple y firme.Vivian me miró atónita. —¿Qué?—Ya no lo amo —dije con calma, mirándola—. Para nada.El cuarto quedó en un silencio absoluto.De repente, Vivian rompió a llorar, las lágrimas surcaban su rostro.—¡No lo entiendes! ¡No se trata solo del puesto de alfa! —Sollozó—. ¡El Consejo de Ancianos dijo que si la manada es destruida, Elías será desterrado para siempre! ¡Perderá todo territorio y se volverá un lobo forastero!El rostro de Elías se volvió aún más pálido.—Y... —Vivian gimió—, gasté casi todo el tesoro de la manada...—¿Qué? —La anciana Gracia se incorporó, horrorizada.—Todas esas joyas, los viajes, y lujos... —Vivian lloró con más fuerza—, pensé que siendo Luna cubriría esos gastos, pero ahora...—¿Cuánto gastaste? —La voz de Elías tembló.—Ochocientos mil dólares. —Susurró Vivian.Una oleada de gritos furiosos estalló en la sala.—¿Ochocientos mil? —Marcos rugió —. ¡Ese era nuestro fondo de emergencia para tres años!—¡Lo pagaré! —Chilló Vivia
—Sofía, sé que sigues enfadada, pero... —comenzó Elías.—¿Enfadada? —Me reí con desprecio—. Elías, ¿crees que lo que siento ahora es enfado?Él pareció desconcertado. —Entonces, ¿qué es?—Indiferencia —respondí calmada—. Soy completamente indiferente a tu manada.—¡Eso es imposible! —Exclamó, agitado—. Este es tu hogar, somos tu familia.—¿Familia? —Miré a la sala—. Cuando necesité apoyo, ¿dónde estaba esa familia?Todos bajaron la mirada.—Sofía, admitimos que nos equivocamos —intervino la anciana Gracia—. Pero ahora no es momento de resolver rencillas personales. ¡Toda la manada enfrenta la extinción!—¿Rencillas personales? —Me acerqué a ella—. Anciana Gracia, ¿piensa que la traición y el engaño son solo “rencillas personales”?—No quise decirlo así...—Ustedes destruyeron esta manada y esperan que yo la salve —la interrumpí—. ¿Acaso creen que estoy obligada a hacerlo?—¿De qué te sirve que la manada se desintegre? —Preguntó Elías con rabia—. ¡Estas personas son inocentes!Lo miré y
Tras la boda de Sara, eran las diez de la noche cuando regresé a mi apartamento.Encontré dieciocho llamadas perdidas en mi teléfono, todas de Elías. También una serie de mensajes:"Sofía, necesitamos hablar"."La situación de la manada sigue empeorando"."La manada Luna de Sangre nos envió un ultimátum esta tarde. Tenemos 48 horas para entregar el territorio"."La manada de los Colmillos Plateados también mandó gente. Exigen la rendición inmediata"."Sofía, sé que sigues enfadada, pero no es momento para ser obstinada"."¡Respóndeme! ¡Es una orden!"Ese último mensaje me hizo estallar.¿Una orden?Bloqueé su número al instante.A la mañana siguiente, mientras tomaba café, sonó el timbre. Así que me asomé por la mirilla; Marcos y la anciana Gracia estaban fuera.Abrí la puerta.—¿En qué puedo ayudarles?—Sofía, necesitamos hablar —dijo la anciana Gracia, visiblemente agotada—. Sobre el futuro de la manada.—Ya dije que los asuntos de la manada no me incumben.—Pero es algo muy serio —M
La voz de Elías, cargada con el mando de alfa, retumbó detrás de mí.Me detuve y me giré lentamente.—¿Crees que tu mando de alfa aún funciona en mí? —Pregunté con sorna—. Rompimos el vínculo de pareja, ¿recuerdas?El rostro de Elías cambió y moderó su aura. —No era eso lo que quería...—Entonces, ¿qué querías? —Lo miré fijamente a los ojos—. ¿Usar tu poder de alfa para obligar a tu expareja a obedecer?—Solo quiero que pienses en la manada —su voz subió—. ¡No puedes ser tan egoísta! Hay muchas vidas en juego y tú solo te preocupas por la boda de una humana.—¿Egoísta? —Sus palabras me irritaron—. Elías, ¿quién eres tú para llamarme egoísta?Vivian se acercó, con aire de suficiencia. —Eso es cierto. Como Luna anterior, tienes que ayudar a la manada a salir de esta crisis. ¡Es tu deber!—¿Deber? —La miré—. Disculpa, actual Luna, ese es tu deber, no el mío.—Pero yo no sé cómo... —estaba diciendo Vivian, como si fuera obvio.—Ese es tu problema —la interrumpí—. Si no sabes cómo, aprende.
Último capítulo