—Sofía, sé que sigues enfadada, pero... —comenzó Elías.
—¿Enfadada? —Me reí con desprecio—. Elías, ¿crees que lo que siento ahora es enfado?
Él pareció desconcertado. —Entonces, ¿qué es?
—Indiferencia —respondí calmada—. Soy completamente indiferente a tu manada.
—¡Eso es imposible! —Exclamó, agitado—. Este es tu hogar, somos tu familia.
—¿Familia? —Miré a la sala—. Cuando necesité apoyo, ¿dónde estaba esa familia?
Todos bajaron la mirada.
—Sofía, admitimos que nos equivocamos —intervino la anci