9. No es tiempo de morir.
Narra Lorena.
A veces, para seguir viva, hay que matar más de una vez.
Los pasos de Boris suenan antes de que golpee la puerta.
No me hace falta verlo para saber que es él.
Lo presiento en el aire, en esa forma densa y áspera en la que el ambiente se espesa cuando un animal salvaje entra a la jaula.
No me pregunto cómo llegó hasta acá. No me importa si Carlo le dio una llave, o si sobornó al portero.
Me importa el porqué. Y eso también lo sé.
Carlo lo manda cuando no quiere ver la sangre, pero