8. Ella nunca juega limpio.
Narra Ruiz.
Gonzales es un cabrón elegante.
De esos que usan traje incluso para ir a mear.
Perfume caro, zapatos lustrados, dientes falsos que brillan más que sus verdaderas intenciones.
Nos encontramos en el privado de un restaurante italiano, uno de esos lugares donde los camareros no ven nada, y si ven, aprenden a olvidarlo.
El vino ya está servido cuando llego. A mí no me gusta el vino. Pero me lo tomo igual.
—Ruiz —dice Gonzales, estirando la mano como si estuviéramos en un puto acto proto