10. El caos es un dios salvaje.
Narra Ruiz.
El caos es un dios salvaje, y yo le rezo con los dientes apretados.
A veces las guerras no comienzan con bombas. Empiezan con el silencio quebrado por un grito que nadie espera.
—Lo mató, jefe. A Boris. Ella lo mató.
Esa frase me llega desde el celular como una descarga eléctrica directa a la espina dorsal.
Estoy en el bar del hotel, mirando a Santino revolver su whisky con cara de estatua. Hace dos horas que intento convencerlo de que Carlo está terminado, podrido por dentro, y que