81. El precio de caer.
Narra Lorena.
El humo aún serpentea por el aire, denso, sucio, impregnado de pólvora y traición, mientras camino tambaleándome entre los restos del almacén devastado, con la chaqueta rasgada, los nudillos ensangrentados, y esa punzada en el pecho que no tiene nada que ver con las heridas físicas.
Detrás de mí, las pocas chicas que no huyeron junto a Ruiz caminan con pasos inciertos, mirando a su alrededor como animales huérfanos en medio de la selva quemada; sus rostros, antes encendidos de val