539. La grieta en el silencio.
Narra Dulce.
Nunca pensé que el silencio pudiera doler tanto, que pudiera transformarse en una especie de cuchilla invisible que se hunde en el pecho sin necesidad de herida. Mi padre está frente a mí, sentado en ese sillón de cuero que parece haber sido fabricado para sostener su cuerpo cansado, y sin embargo erguido, como si incluso en la quietud y la derrota todavía se negara a ceder del todo. Sus canas brillan bajo la luz tenue de la lámpara, pequeñas hebras plateadas que se mezclan con la