50. Cerco de lobos.
Narra Ruiz.
Me despierta el zumbido agudo de la línea privada. No el celular normal. No los juguetes para jueces o socios. La otra, la que sólo suena cuando algo jodido está por pasar.
O ya pasó.
Contesto sin mirar la hora.
La voz al otro lado tiembla, pero disimula.
—Jefe... tenemos un problema. Fundación Nueva Esperanza. Anoche alguien se infiltró.
No digo nada.
Sólo me incorporo de la cama, desnudo, con la sábana aún enredada en una pierna, y camino hasta la ventana con la ciudad dormida baj