51. Un encierro no es cárcel si sabes envenenar desde dentro.
Narra Lorena
Volver fue fácil.
Demasiado fácil.
Y eso debería haber sido mi primera señal.
El pasillo del club olía a perfume caro y pólvora reciente.
El suelo ya no era de mármol.
Era de ecos.
De los pasos de mujeres que ya no están.
De los hombres que murieron por sus secretos.
De mi culpa, envolviéndolo todo.
Avancé como si no me ardieran las piernas del cansancio.
Como si no temblara con cada sombra.
Como si no hubiera una parte de mí que supiera perfectamente lo que iba a pasar.
Pero igual