453. Sombras compartidas.
Narra Dulce.
La puerta no estaba cerrada, y eso fue lo primero que me desconcertó, porque Jean-Pierre no es de los que dejan algo librado al azar; cada uno de sus gestos parece coreografiado, cada palabra calculada, cada silencio medido con la precisión de alguien que se ha visto demasiadas veces en un espejo antiguo y ha decidido exactamente qué mostrar y qué ocultar. Sin embargo, aquella noche, la puerta estaba apenas entreabierta, como si invitara a pasar, y antes de siquiera tocarla escuché