443. Donde empieza la herida.
Narra Sami.
El mundo está hecho de silencios. Del espacio entre un golpe y el siguiente. De lo que no se dice mientras se finge respirar. Cuando Dulce me abraza, no es un gesto, es una implosión. Su cuerpo se pega al mío como si pudiera fundirse conmigo, como si temiera desaparecer si la suelto. Y yo, por dentro, me derrumbo. Porque la estuve buscando. Porque la soñé. Porque la odié por irse sin más, pero la amé incluso cuando no quería.
No me fui a Italia. Me escondí. Me tragué la angustia y s