382. La madre de nadie.
Narra Lorena.
Han pasado diez años desde aquel día.
Diez años y todavía sueño con la tierra abriéndose bajo mis pies, con el cuchillo resbalando entre mis dedos, con la voz de mi hija gritando “papito” y mirándome como si yo fuera el monstruo.
Tal vez lo fui. Tal vez lo sigo siendo.
Vivo en un pueblo perdido al sur de Italia, donde el viento huele a pasto mojado y los días se confunden con las estaciones. Acá nadie me llama por mi nombre real. Acá soy otra. Soy una sombra que cocina, que camina