330. La mentira que parpadea.
Narra Gomes.
La voz del analista suena distorsionada por el auricular, pero no importa. Lo que dice, lo que acaba de decir, me atraviesa más que cualquier ruido ambiental. No es música para mis oídos, no es alivio. Es combustible. Ardiente, oscuro, necesario.
—Confirmado, inspector —dice el pibe, con esa mezcla de excitación y temor que tienen los que trabajan en el subsuelo de la verdad—. El canal estaba cifrado, pero dejaron una rendija… y la voz corresponde a uno de los fragmentos que ya ten