320. Pájaros de humo.
Narra Ruiz.
La ciudad se estira como una víscera abierta. Cada calle, cada bocacalle, cada sombra bajo una persiana baja me parece un susurro que podría llevarme hasta ella. Pero no me lleva. Ninguna lo hace. Todo me arrastra, pero nada me acerca.
Estoy en el asiento trasero de un auto alquilado con papeles falsos, ventana entreabierta, cigarro a medio consumir entre los dedos. En la radio, una cumbia vieja. En la cabeza, solo una imagen: Dulce. Sonriendo con ese gesto de mandona que tenía cuan