308. Vestirse de sombras.
Narra Tomás Villa.
Hay un momento, siempre, justo antes de que se abra el telón, en que el mundo contiene la respiración.
Ese instante perfecto, contenido, donde todo está por comenzar… y sin embargo, nada ha comenzado todavía.
Es ahí donde yo existo.
En la pausa.
En la penumbra.
En la exactitud que precede al caos.
Observo a Ruiz desde lejos, con la paciencia de un amante que no ha sido aún presentado.
Se mueve por Buenos Aires como si aún fuese dueño de sus calles, como si el tiempo no hubier