307. Geometría del crimen.
Narra Gomes.
Tarde o temprano, todo termina por encajar.
Eso pienso mientras me sirvo el café rancio de la comisaría a las tres de la mañana, mirando el corcho de la sala de investigaciones como si fuera un rompecabezas que se armara solo, por puro agotamiento, como si las piezas, cansadas de resistirse, empezaran a deslizarse hacia su lugar por voluntad propia.
Cuatro muertes.
Cuatro escenas.
Cuatro círculos perfectos de violencia quirúrgica.
Y algo más.
Algo que, hasta hoy, había sido solo un