249. La grieta entre líneas.
Narra Ruiz.
No duermo. No sueño. No pienso.
Leo.
Estoy en ese sillón como un muerto resucitado. La lámpara proyecta sombras largas y deformes sobre la alfombra. El libro está abierto sobre mis piernas, las hojas llenas de mi pasado escrito con tinta ajena. Lo devoro. Página a página. Fragmento a fragmento. Hasta que siento que el tiempo se rompe, que ya no estoy leyendo un libro: estoy reviviendo. Lo que quise enterrar.
Empieza en un bar de mala muerte. Un personaje que claramente soy yo —pero