243. Todo lo que brilla.
Narra Ruiz.
Dulce se levanta antes que yo. Siempre. Es como si supiera que, si me ve con los ojos entrecerrados y la barba sin afeitar, puede sacar ventaja, como si esa media hora de somnolencia paternal le otorgara una patente para torcerme el brazo con cualquier cosa. Y lo logra, claro. No me molesta. Me gusta verla con esa sonrisa torcida que heredó de su madre, con esos ojitos que brillan con la malicia de alguien que ya entiende más de lo que debería. Tiene siete años, pero parece una pequ