242. Voces sin rostro.
Narra Lorena.
Pasaron dos años.
Dos años de escribir con el corazón a punto de estallar y las manos en carne viva, aunque nadie lo vea. Dos años de construir a Clara como si fuera una hermana muerta que sólo existe mientras yo la escriba. Dos años de desayunar café aguado, de lidiar con internas que no distinguen entre un libro y una amenaza, de soportar a celadoras nuevas que me miran como si fuera una bomba de tiempo.
Y sin embargo… sigo viva.
La novela se terminó hace seis meses. Le entregué