202. Lenguas de serpiente.
Narra Ruiz.
El humo del habano me acaricia la cara como una amante antigua. Me siento en el sillón de cuero con el vaso de whisky en una mano y el silencio bien amordazado por la música de fondo: Nina Simone, rompiéndose la voz por un amor perdido. Me gusta escuchar mujeres rotas cuando estoy de buen humor. Me hacen sentir invencible.
La puerta se abre sin golpear. Sé quién es. Solo una persona se mete en mis espacios con esa impunidad tibia, creyendo que puede hacerlo sin pagar el precio. Bris