203. La mujer que no miente.
Narra Ruiz.
La noche cae como una bala lenta. Afuera, la ciudad respira su aire viciado, y adentro, en mi mansión, la sangre se calienta con otros humos. Hoy no me importa el negocio, ni los socios, ni los problemas. Hoy quiero una verdad. Una sola. Y voy a sacarla con la boca, con las manos, con la verga si es necesario.
Camino por el pasillo largo, alfombrado como un teatro en ruinas. Las cámaras me siguen. Todo me sigue. Pero no importa. Hoy voy a verla. A ella.
La puerta se abre. No golpeo.