201. La leche y la serpiente.
Narra Lorena
Nunca supe qué es exactamente lo que rompe a un hombre como Ruiz. Si es la ternura, el cansancio, o ese silencio que a veces se instala entre nosotros cuando dejamos de gritarnos y sólo nos miramos, como si estuviéramos perdonándonos algo que ni siquiera nombramos. Esta noche, él entra sin anunciarse, pero sin violencia. Lo hace como un marido cansado, como alguien que vuelve del mundo sabiendo que lo poco que tiene, está acá adentro.
—Tenés algo distinto en los ojos —dice, mientra