13. Nacida para matar..
Narra Lorena.
El ascensor no sirve.
Bajamos por las escaleras. Yo, con la camisa empapada de sangre que no es mía. Ruiz, con la pistola lista, la mandíbula apretada y ese fuego en los ojos que me recuerda que los dos estamos en el mismo infierno. La diferencia es que yo ya no tengo miedo de arder.
Cada escalón que bajamos me tiembla en los huesos, pero no freno. Ya no hay vuelta atrás. Carlo está cerca. Y esta vez no se va a ir caminando.
—Abajo hay movimiento —me dice Ruiz en voz baja, detenié