14. Los que eligen morir.
Narra Ruiz.
Carlo está muerto.
Lo arrastramos hasta su propia oficina, lo dejamos tirado sobre la alfombra persa que tanto cuidaba, como si valiera más que la gente que usaba. Lo miré por última vez antes de cerrar la puerta. Lo odié en silencio. Pero lo respeté también. Porque incluso muerto, seguía oliendo a peligro. A final.
Ahora todo esto es nuestro.
El club, el puto imperio que Carlo manejó con puño y chantaje, está vacío por primera vez en años. Afuera, la gente de él ya empezó a huir. L