El video terminó y la pantalla se apagó, dejando un silencio espeso, solo se oían respiraciones contenidas y el clic de una cámara nerviosa.
Luciano apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
Al principio no lo creía, pensó que aquello debía ser una trampa, una mala broma, pero cuando comprendió quién estaba declarando en su contra, sintió que algo dentro de él se quebraba.
Su mandíbula se tensó, los dientes rechinaron y una o