Hoy será un nuevo comienzo.
El corazón de Sara se detuvo por un instante que pareció eterno mientras sentía cómo sus piernas flaqueaban peligrosamente. El miedo a verse descubierta la paralizaba por completo mientras observaba cómo Luciano manipulaba a la caja fuerte sin ninguna prisa ni la menor sospecha.
Sin embargo, para su sorpresa, él no miró dentro ni un segundo más de lo estrictamente necesario. Introdujo la mano con absoluta naturalidad, retiró la caja de terciopelo azul oscuro y, con la misma despreocupación con