Frente a la torre de cristal que llevaba grabado el nombre Grupo Moreau Internacional, Catalina se quedó un momento mirando hacia arriba, como si todavía necesitara convencerse de que por fin estaban allí, del otro lado del miedo.
Julián estaba a su lado, vestido con la sobriedad elegante que lo caracterizaba. Sus hombros rectos transmitían calma, aunque Catalina distinguía el leve tic en su mandíbula, esa tensión silenciosa que solo ella sabía leer.
A su izquierda caminaba