El rugido rítmico de las palas del helicóptero Eurocopter de la familia cortaba el aire gélido de la mañana, elevándose sobre la silueta urbana de Zúrich. Desde la cabina tapizada en cuero y fibra de carbono, Isabella observaba cómo la ciudad se convertía en una maqueta de cristal y piedra. A su lado, Alessandra mantenía la frente pegada a la ventanilla, con los ojos brillando ante el despliegue de la naturaleza que empezaba a devorar el horizonte.
Abajo, el Lago de los Cuatro Cantones se exte