Una hora más tarde, el Nimitz apareció en el horizonte, un coloso metálico que prometía seguridad y respiro.
Al aterrizar, el equipo descendió con cuidado: Derek fue llevado a la enfermería, sus respiraciones entrecortadas mientras la doctora revisaba cada vendaje. Emily y Joshua fueron conducidos bajo custodia hacia un laboratorio blindado del barco. El contenedor de plomo, pesado y ominoso, aseguraba el núcleo de Prometeo, sellado… pero todavía amenazante.
En cubierta, Nick contemplaba la esc