El sol acariciaba la ciudad con una calidez suave cuando Aelin descendió las escaleras de mármol vestida con un conjunto marfil de diseñador, su cabello peinado en ondas controladas y una leve sonrisa en los labios. Sasha la esperaba junto a la puerta con una expresión profesional, pero con una chispa de orgullo en los ojos.
—¿Lista para arrasar con la élite de la moda? —preguntó Aelin mientras se ajustaban las gafas oscuras.
—Siempre lista, señora. —Sasha asintió con respeto—. El centro comerc