El cielo estaba despejado esa mañana, pero la mansión Vólkov permanecía en calma. En el interior, los pasillos eran silenciosos, como si la misma estructura respetara la transición que estaba por ocurrir.
Aelin, vestida con ropa cómoda, ajustaba los brazaletes de entrenamiento mientras revisaba algunos archivos en su tableta.
Darian apareció en la puerta del salón de entrenamiento con una expresión neutral, aunque sus ojos revelaban algo más.
—¿Estás lista para conocer a alguien importante? —pr