El puerto de Varna, en la costa del Mar Negro, era un nido de actividad ilícita. Dimitri lideró a su pequeño equipo de élite de la Bratva a través de las redes de alcantarillado, utilizando la cobertura de la noche y el ruido de la actividad portuaria.
Valentina no estaba con ellos en la infiltración. Cumpliendo su promesa, había establecido su puesto de mando digital en un almacén abandonado a tres kilómetros del puerto, rodeada por la guardia personal de Dimitri y conectada directamente a su