Esa semana era su cumpleaños y comencé a ver los preparativos en la casa, sobre todo, de seguridad. Al parecer era un gran evento con muchos invitados. Genial.
Lo que me faltaba era una fiesta llena de mafiosos mirándome como bicho raro. Porque obviamente iba a tener que hacer mi presentación, hacer mi trabajo de acompañante decorativa y aguantarme las miradas y los comentarios.
Isabella andaba como loca de la emoción, paseándose por toda la casa hablando del vestido que se iba a poner y de lo