Bianca
La bodega quedaba tan lejos que parecía que había cambiado de planeta. Tierra seca, matorrales que te cortaban solo de mirarlos, y un camino que escupía polvo cada vez que las ruedas lo tocaban. Apagué el motor y me bajé. Respiré hondo.
Un asco, pero perfecto. El lugar ideal para una conversación que no podía quedar en el historial de W******p de nadie.
La puerta de metal hizo un ruido horrible cuando la empujé. Adentro había un foco amarillo que alumbraba nada y una mesa de trabajo con