La mañana se abrió con una noticia que golpeó como un puñal. Marcos había salido de la cárcel. Un error en el proceso, una puerta que se abría por un resquicio legal, y el depredador volvía a estar libre. En cuestión de horas, ya había convocado una reunión en el despacho del notario que custodiaba los documentos de la herencia.
La noticia llegó al hospital como un latigazo. Ignacio, postrado en la cama, sintió que el aire se le escapaba. Héctor apretó el bastón con los nudillos blancos, y Vane