La habitación del hospital se había sumido en un silencio incómodo después de que Liam se sentara en la cama junto a Ignacio. La revelación, o la farsa, según cómo se mirara, había dejado a todos procesando la información a su manera. Vanessa no apartaba la mirada de su hijo, como si buscara en sus gestos una respuesta que él no estaba dispuesto a dar. Ignacio, aún débil por la operación, observaba al niño con una mezcla de asombro y gratitud que no lograba ocultar. Y Héctor, desde la puerta, g