Javier no fue a la habitación de Ignacio. En el último momento, cuando sus pies ya lo llevaban por el pasillo del hospital, algo lo detuvo. No era el momento de enfrentar a Ignacio. No era el momento de poner sobre la mesa una verdad que cambiaría la vida de todos. Necesitaba entender primero. Necesitaba escuchar la historia completa desde quien realmente la había vivido.
Se giró y caminó hacia la sala de espera, donde sabía que encontraría a Liam. El niño estaba sentado en una de las sillas de