Mundo ficciónIniciar sesiónSANTIAGO CASTAÑEDA
Me quedé sentado en el borde de la cama de Liliana, con la mirada perdida en el piso, dándole vueltas a todo lo que había pasado en la fiesta de mi padre. ¿En verdad quería hacer lo mismo? Froté mi rostro con ambas manos y entonces la puerta del baño se abrió.
Liliana salió con una bata de seda y ac







